Nuestros espacios pueden ser nutritivos y saludables, lugares donde relacionarnos y proyectarnos con vitalidad, alegría y entusiasmo.

Con demasiada frecuencia, nuestras viviendas o lugares de trabajo se convierten en espacio adormidera, propicios para anestesiarse de la Vida o bien espacios donde brota la irritabilidad y el desasosiego, lugares donde prima la confrontación y la inseguridad, espacios que no nos nutren y nos abandonamos ante el cansancio y la impotencia.

Si sientes ese adormecimiento de los sentidos que te impide mantenerte despierto y vibrante, preparado para relacionarte con la Vida, será un buen momento para tomar conciencia de dónde y cómo habitas, qué ocurre en tu vida y cómo te relacionas con ella. Sacar del baúl de tus recuerdos la sensación de aquel lugar fresco, libre, alegre y seguro desde el que salías al mundo!  estos recuerdos suelen estar en nuestra infancias, la buena noticia es puedes rescatarlo, sal a buscarlo!

Necesitamos lugares fresco, vibrantes, naturales y sanos desde los que proyectarnos al mundo.

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