Estrés ambiental


El Feng Shui y LA Armonización ENERGÉTICA disminuye el grado de tensión y crispación que algunos espacios suelen propiciar durante la convivencia de sus habitantes: puede ser el hogar, el ESPACIO de trabajo, el lugar de aprendizaje o LOS lugarES de ocio.

 Océano húmedo agua cielo

Una de los muchos conceptos de espacio habitado, es el de conjunto de experiencias en la relación entre los habitantes del lugar y en este sentido, el hábitat se convierte en CONTENEDOR de los estados individuales y relacionales de sus habitantes.

El  conjunto de experiencias en el hábitat está compuesto por la relación cotidiana que sus miembros establecen y éstas a su vez, se ven afectadas por el ánimo interno de cada uno de ellos más, el estado adquirido durante su relación fuera del hábitat de convivencia: quehaceres cotidianos laborales, formativos, de ocio…

La suma de experiencias individuales más, las propias sinergias que durante la convivencia conjunta en ese espacio se generan, más el tiempo que lleva habitado ese lugar o desavitado (un día, una semana, un mes, 10 años…)  configuran lo que podríamos denominar: Ambiente Energético.

A su vez, el entorno natural y tecnológico en el que se encuentra ubicado el hábitat también tiene personalidad propia: ondas, subsuelo, paisaje… (ver apartado hábitat y entorno), la afectación de este entorno natural y tecnológico puede neutralizar, sumar, o amplificar el ” Ambiente Energético” según sean sus cualidades.

Este paisaje de intercambio energético produce en ocasiones ambientes con una elevada carga de estrés, afectando de esta manera el biocampo individual con el movimiento caótico de la energía sutil.

A través de la Medicina del Hábitat, que incluye técnicas de Feng Shui y de Armonización energética, se pueden neutralizar las capas de estrés energético acumuladas a lo largo del tiempo en los espacios habitados.

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